Madre mía,
Aunque sabíamos que su partida era inevitable
Aun así, duele saber que no esta físicamente con nosotros, doy gracias a Dios por dejarla descansar y espero esté viendo y cuidando a toda su familia.
Gracias por guiar a todos mis hermanos y hermanas y a mi, a ser los adultos responsables que usted nos enseño a ser.
Yo se algún día nos veremos de nuevo, hasta entonces estaré esperando el día de mi llamado para compartir mas días de alegría eterna con usted mi Madrecita amada.
Extrañare mi sopa de fideo y guisado de puerco, pero mas a usted, sus consejos y lindos regaños que tanto me ayudaron en la vida.
Cuidenos a todos y algún día estaremos juntos.
Amor eterno de su hijo
Jorge Arturo Coronado (el negrito)